y todo comienza con una frase tan cierta como ¿Gabriel, parece que estoy embarazada?
para cualquier hombre esa es una frase que llega a lo mas profundo del celebro, donde esta lo mas antiguo, oculto y ancestral del ser humano, el hipotalamo.
dentro de cada hombre existe un padre, y la misión como padre es proveer, dar soporte y asegurar la vida de sus hijos, y yo he fallado en esa tarea.
al principio la transición de un hombre solitario a padre es muy dura, uno pasa días sin poder usar el 100% de sus neuronas, estas todo el tiempo en otra luchando en forma interna, es un padre contra la voluntad de un lobo estepario.
el lobo que tienes dentro rasjuñara todos los arboles y cantara a la luna lo mas fuerte posible para escarmentar al naciente padre, mientras el padre por si solo camina imparable por el terreno del lobo dispuesto a tomar su lugar en el trono, el lobo ha pararse al frente de su camino y mostrar todos sus dientes y hacer sonidos ensordesedores, pero el padre ha de caminar imparable e incansable, determinado a tomar el control.
el lobo no ha de dejar pasar libremente al padre, pero tampoco lo ataca, lo merodea, muestra su dentadura, canta a la luna mientras el invierno cae sobre el padre.
la determinación del padre es su mayor arma contra la porfía del lobo, hasta que llega el día en que el lobo dejara de merodear al padre y comenzara a caminar a su lado, curioso de los nuevos caminos que la vida a tomado para ellos.
los días pasan y el lobo duerme, el padre crece y se prepara, tus hijos se forman y crecen por el momento tu única labor como padre es esperar y planear el futuro, asegurar una buena llegada a tus hijos, y así por fuerza de gravedad un hombre se va formando junto a sus hijos y de hecho, me atrevo a decir que no te puedes llamar a ti mismo sin tener hijos.
si llegaste al final de tu vida, sin hijos, fue una vida desperdiciada, todos tus recuerdos serán borrados y tus historias eliminadas de la memoria colectiva de tus amigos, quedaras solo con tu lobo.
cuando uno realmente comienza el camino seguro a ser padre y proveedor de vida es cuando le pones nombre a esos hijos, en mi caso eran 2, Alejandro e Ignacio, pasaban las semanas y las ecografias tenían siempre el mismo protagonista, Ignacio, Alejandro no se muestra mucho y casi no se mueve en las noches, mientras Ignacio parece tener su propia agenda y juegos en su lugar, las personalidades estaban definidas desde el 4 mes.
